Categoría: Reflex Y ones
31 Enero 2007
Opinión. INFORMACIÓN
Toda actividad económica siempre alcanza un punto o momento en que, debido al aumento de capital o al crecimiento del negocio o a la variación de magnitudes, se produce una mengua inevitable de los beneficios, pudiendo incluso llegar a las pérdidas. Así, por ejemplo, cuando el número de turistas o de casas crece, mientras los recursos naturales (tierra, agua, ...) permanecen fijos porque son limitados, y las infraestructuras y servicios (recursos creables) crecen a un ritmo mucho más lento o tienen una capacidad límite, el producto resultante será inferior. En turismo eso se llama pérdida de calidad o de atractivo turístico; y en términos económicos rendimiento decreciente de la actividad con disminución de los beneficios, que puede abrir una etapa de competitividad agresiva (bajada de precios y, por tanto, del servicio) y posibles pérdidas en el horizonte, o cambio o cierre de la actividad.
La fidelidad del turista a un lugar o el éxito turístico de tal lugar no es cuestión de suerte ni depende de la inercia de año tras año; en realidad el turista vuelve o va al lugar por la bondad paisajístico-medioambiental y por la atención y servicio turístico u hotelero. En la medida en que esto mengüe, menguará también la fidelidad del turista.
Todo punto o destino turístico posee un ciclo de vida que se puede alargar o acabar según la gestión que se haga. El punto turístico nace cuando alguien o algunos descubren la singularidad o belleza natural de un lugar (Marines - puerto - Rotes - castillo - Montgó, en Dénia). En esos primeros momentos se da una integración o atracción espontánea entre turista - territorio - actividad del lugar. Sucede luego una etapa de lanzamiento, en la cual se pasa de unas prácticas turísticas minoritarias a otras mayoritarias (extensión hotelera, residencial, de servicios...). Y se llega a un punto álgido de desarrollo en el que se hace necesario la aplicación de medidas puntuales urgentes (parkings, circunvalaciones, plantas de residuos, desaladoras, áreas comerciales,...), afrontando y atacando así los síntomas de una situación bastante crítica pero no la causa real de tales efectos. Es el punto clímax. Es el punto de madurez de un destino turístico, donde, además, el gasto medio por turista suele estancarse o decrecer (menos 1,8% en 2006 en España, según el Ministerio de Turismo).
A partir de aquí, el destino turístico entra en una etapa de reestructuración o de estancamiento, cuya solución no puede alargarse porque el declive se va haciendo progresivo. «No interesa que vengan tantos millones de personas sino que los que vengan se dejen un dinero que compense el gasto (de la inversión hecha aquí)», presidente de la Federación de Agencias de Viaje, FEAAV, en El País del 3-1-2007. Se impone ir a la causa real de la situación.
La causa real de la situación no es otra que la práctica extensiva turística, que acaba con la esencia y motivo de ser del destino turístico. Se ha de volver a la singularidad y calidad, escapar a la densificación y masificación. Se ha de adoptar un freno decidido a la construcción, a la destrucción del territorio, a la vulgarización del sol y playa, a la desinversión... Implica una decisión drástica. Está en juego la pervivencia del punto turístico. Está en juego su mantenimiento viable y rentable, que suele pasar por la fidelidad del turista (si hay atención paisajístico - medioambiental y del servicio), suele pasar por la desestacionalización (amortización de la inversión a lo largo del año, no sólo de una estación), por la diversificación de la oferta con turismo rural, gastronómico, cultural, folklórico, religioso (el Montgó posee 17 capillas e históricamente ha sido considerada montaña mágica), por la implicación de la economía y cultura del lugar (artesanías, viticulturas, productos alimentarios, tradiciones, proyectos de futuro, ...), por la política territorial mancomunada a nivel comarcal y a nivel de Comunidad.
Alargar el ciclo de vida de nuestros puntos turísticos es un reto. Más que un reto, significa el mantenimiento de nuestra primera industria y forma de vida. Y la decisión no depende más que de nosotros .
Jesús Moncho Pascual es autor del libro «Marinas-Postiguet-Horadada».
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3 Enero 2007
Opinión: Carlos de Aguilera es miembro de WWF/ADENA. INFORMACIÓN
No se trata de confundir nuestros deseos con la realidad, ni de sofisticar una proposición al estilo de los exegetas. En un tiempo en el que se anuncia una descomposición de algunas de las constantes del planeta, nos tenemos que palpar la ropa y pensar en qué grado de seguridad tenemos nuestra confianza. Vivimos junto a un Mediterráneo atrozmente agredido, esquilmado y atontado de tanto veneno como le suministramos (siguen viniendo a sus orillas treinta o cuarenta millones de personas con un espacio de tiempo no superior a un mes, y calculen ustedes la porquería que dejan). Los acuíferos manchegos se están agotando, y calculen ustedes que casi todos ellos están por encima de los mediterráneos, con lo que la probabilidad de que se trasvasen agua hacia las costas cada vez es menor, y no se ve un horizonte caro debido a la desmesurada petición de agua de nuestras tierras, algunos de cuyos parámetros son cuestionables. Tenemos en Cofrentes un hito nuclear cuya recomposición se hará dentro de un par de años, si es que antes no pasa algo, ya que el repunte nuclear parece asegurado en gran parte, a pesar de que el uranio, cuesta siete veces más que hace diez años y los suministradores pertenecen a situaciones inestables de antiguas tribus africanas convertidas en estados, pero no en situaciones estables. Hace sesenta años yo mismo subí al glaciar del Monte Perdido -con botas de Segarra, cuerdas de barco y zamarras de pastor- y casi tardamos un día en recorrerlo. Hoy no mide más allá de un par de pistas de tenis. En la misma playa del Postiguet -con el inolvidable Asensi- cogiamos buceando «ostiones» y unas almejas de un palmo de largas. Ranas, sapos y pequeños reptiles llenaban los charcos y las acequias de los pueblos del alto Vinalopó y ahora cuesta encontrarlas. El jabalí ha sustituido a los conejos y a las perdices de unos cultivos abandonados. Podría asegurarles que el monte ya no huele como antes. Y aquí debo parar, no es esta la cuestión, o al menos no lo es solamente.
La flecha apunta a situaciones de orden superior, contra las que no podemos hacer nada si no somos capaces de entender lo que pasa. Y lo más difícil es suponer que nuestro vecino lo sabe y no va a hacer nada por impedirlo ya que piensa -honradamente- que él solo no puede, y si es el único de su bloque de pisos que recicla sus desperdicios, es lógico que se encoja de hombres y lamente la situación.Y el comercial (habrá que llamarlo así) a que emplea cierta abusiva cantidad de papel, plástico, goma, colorantes y otras lindezas para envolver un simple producto (un cepillo de dientes, unas tijeritas, unas pilas para la linterna, etc.) no se entera en su función de transmisor de efectos con su correspondiente beneficio, que ese gasto superfluo de materias primas podría haber sido eliminado en origen, si no existiera una mercadotecnia que está tan lejos de los grandes fabricantes como el Postiguet de Honolulu.
Nos llegan otras noticias. En unos minutos desaparecen arboles en la Amazonia que se presentan al publico para que lo entendamos bien, como tantos campos de futbol, de lo contrario la hectárea dice bien poco para qu ien no está acostumbrado a medir el terreno.
Nos dicen que se desprenden campos de hielo del Artico para compensar en información los que se están desprendiendo de la Antártica, más peligrosos por provenir del ventilador del planeta, lo que indica un grado más de calentamiento y un grado menos de abundancia de la comida de los animales de la zona, los que en busca de alimentos pueden morirse a toneladas o presentarse en las costas europeas en busca de comida. Los pesqueros españoles -los más depredadores del planeta- se encogen de hombros y miran para otro lado, cuando se acogen a la terminología (hoy hay que llamarlo así) de que mientras dure, que dure. Seguramente este concepto está inserto en uno de los capítulos de la globalización. Con alguna de esas ideas se pretende trasladar la riqueza del primer mundo al tercero, pero en el camino queda la mugre de los acuerdos más o menos secretos, las particularidades de esos mínimos desconocidos que se cuelan por debajo de los tratados. Algún mineral africano, alguna producción de gas fuera de control europeo, alguna revisión de alta o baja de precios con arreglo a convenios bilaterales que hunden su mordisco en la producción de la soja, del cacahuete, del aceite de palma, de las grasas vegetales y de esos aditamentos tan curiosos que llevan el con tenido cifrado y nos lo presentan simplemente con una letra o con un numero, que nos podemos encontrar hasta en la envoltura de una chocolatina.
Seguramente echaremos de menos el hielo que se anuncia que se va. Un mundo de hielo que la naturaleza dispuso que estuviera presente como regulador del calor atmosférico, un mundo de hielo al que siempre hemos mirado con prevención y ahora se nos va sin que sepamos que hacer para que no desaparezca su blanca mancha en los mapas. Un mundo frío, un querido mundo frío .
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5 Diciembre 2006
«Esta sociedad sólo puede soportar hasta un cierto grado de corrupción»
Luis del Val (Zaragoza, 1944) estuvo ayer en Elche para impartir la conferencia inaugural de las II Jornadas de Cultura de la Salud, impulsadas por el hospital de Elche, y que en esta ocasión llevan por título «La muerte y el morir». El escritor y periodista reflexionó sobre la muerte desde el punto de vista poético, pero también habló de cómo hacer un urbanismo sostenible en la costa, y de la patología más llamativa que ahora afecta a nuestro país: la corruptela.
J. M. GRAU INFORMACION
ué hace Luis del Val en Elche hablando nada más y nada menos que de la muerte
Exacto, qué hace un chico como yo en un sitio como éste... pues hablar de algo que la sociedad en muchas ocasiones quiere esconder. Amor y muerte son cuestiones fundamentales que van íntimamente ligadas, lo que ocurre es que hablamos mucho más del eros que del tanathos. Y la muerte también está relacionada con la reproducción y el instinto de conservación. La muerte, en definitiva, es un acto muy importante y vivimos en una sociedad que quiere esconderla. Hemos pasado de una etapa en la que en la muerte se organizaba todo un ritual y se agasajaba a los amigos que te visitaban, a la actual en la que queremos que la muerte esté en el tanatorio, en el hospital, pero no en casa. Se ha vuelto algo más funcional, se esconde y eso no es propio de una sociedad ética. Yo, en la charla - que tras la entrevista impartiría en el Centro de Congresos de Elche - hablaré de cómo han visto y tratado la muerte los poetas. Como dice el poeta, a la muerte hay que mirarla de frente... Sí. El hombre es el único ser vivo que es consciente de que va a morir, y eso es algo inquietante, el hombre tiene la servidumbre de la angustia existencial, y esa angustia ha existido siempre y le intenta dar respuesta a través de la filosofía y la religión. A mí me gustaría enterarme de que me muero, porque al igual que en el teatro, el último acto tiene mucha importancia. Ojo, pero no confundir con sufrimiento. ¿Y qué hacemos con los que se quieren morir Si es un acto volitivo, y es razonado y conoce las consecuencias, pues hay que dejarlo morir, pero sin llegar a la eutanasia interesada. Volvamos a asuntos más terrenales. Usted es asiduo a nuestra tierra y conoce el urbanismo que se está prodigando. ¿Cómo observa las imparables construcciones ante el mar y en lo que no es ante el mar Las cosas tienen que crecer, pero no hay que poner murallas de hormigón al Mediterráneo. En la costa de Túnez, las edificaciones no pueden ser más altas que las palmeras, por lo que las localidades están arropadas por lo verde, y eso sí es desarrollo sostenible. Y ahora, además, de la construcción a la corrupción parece que sólo haya un paso... Y me preocupa, porque al igual que el cuerpo admite cierta cantidad de veneno y lo asimila, la sociedad puede soportar cierto grado de corrupción, pero cuando esto es excesivo, cuando se puede llegar a pensar que desde el estudiante, hasta el que hace fotocopias o el que es ayudante de cátedra es corrupto, ya sabemos qué pasa, que una sociedad se desfleca, se rompe. Por último, hágame una crítica constructiva del periodismo actual. Hemos perdido nervio, curiosidad, estamos demasiado atrapados en el sensacionalismo y falta responsabilidad. En este país hay muchas personas que tienen mucho que decir y pocas tribunas en las que hablar, mientras que hay gente que le sobra tribunas y no tiene tanto que decir.
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29 Noviembre 2006
Así, más reciente, lo de Orxeta, lo de Relleu o Campomanes. La multiplicación por "x" de su territorio urbanizado, de su población, la mengua de su huerta, de su monte y de su posidonia... Pero a ver qué le dices a un tipo que vive allí y ve cómo cada día hay menos ambiente en el pueblo, cómo del amendro o el olivo sale a penas lo justo. O a ver qué le dices si ha heredado no sé cuánta tierra que no le apetece labrar y viene un promotor, le sopla no sé cuánta pasta que le permite vivir holgadamente el resto de su vida... Sólo cabe hacer fotos, hablar con los abuelos que recuerdan aquello de otra forma.
Ahora lo que toca es eso, recoger la última cosecha, los últimos euros que cuelgan de los últimos frutales y vivir.
No sé qué crítica cabe, qué puede decir cualquier ecologista a ese que ha recibido al promotor que le ha arreglado la vida. Quizás yo-tú-él hubiera hecho lo mismo, y el resto a vivir, y el que venga detrás que arree. Y esta parece que va a ser la filosofía.
-x-x-x-x-x-
En el caso de Orxeta, concretamente... Paso por allí con frecuencia. Ahora mismo recuerdo perfectamenbte tosa esa zona de huerta en peligro de extinción. Incluso en alguna ocasión he paseado entre los bancales. Y he disfrutado. Es precioso, con la Sierra de castellets, el Divino y la Aitana detrás... Aunque seguro que un campo de golf rodeado de casitas es tan atractivo como lo dicho para los guiris que vengan con los bolsillos llenos de razones para asfaltar.
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20 Noviembre 2006
Polonia pone en aprietos a Darwin
El Ministerio de Educación polaco culmina una batería de medidas que atacan la teoría de la evolución.
A. C. / R. M. DE R. - Bruselas / Varsovia - 20/11/2006 EL PAÍS.
Una mentira, un cuento, una ficción. Eso es lo que Miroslaw Orzechowski, viceministro de Educación de Polonia, piensa del darwinismo, la teoría que explica la evolución de las especies a través de la selección natural. "La teoría de la evolución es una mentira y no debemos enseñar mentiras", sostenía recientemente. A su juicio, tendría mucho más sentido instruir a los estudiantes en el creacionismo, "la verdad de nuestra civilización que lleva a la fe y que no ha sido cuestionada en miles de generaciones".
Las ideas del número dos del ministerio no se traducirán en propuestas prácticas. "El estatus de la teoría de la evolución no va a cambiar", asegura el ministro Educación, el ultrarreaccionario Roman Giertych. Ambos militan en la Liga de las Familias Polacas, una formación cuyas continuas estridencias fueron condenadas en las urnas en las elecciones locales de hace una semana.
Las palabras del ministro sobre el mantenimiento del evolucionismo apaciguaron la tensión inicial, pero la comunidad educativa no las tiene todas consigo. Además de argumentos científicos, los valedores del darwinismo han llamado en su socorro a Juan Pablo II, el incuestionable baremo que establece en Polonia bien y mal. Han recordado cómo en un discurso de 1996 ante la Academia Pontificia de las Ciencias, el papa polaco declaró: "Nuevos conocimientos han llevado a reconocer que la teoría de la evolución es más que una hipótesis". Karol Woytila subrayó que esta teoría ha "sido aceptada progresivamente por los investigadores a partir de una serie de descubrimientos. La convergencia, ni buscada ni fabricada, de resultados de trabajos independientes es en sí misma un argumento a su favor".
Las palabras del Papa no arredran al crítico de tales ideas, el padre del ministro y eurodiputado Maciej Giertych, quien efectuó una apología del franquismo durante la sesión de la Eurocámara que en julio condenó la rebelión militar de 1936. Además, el arzobispo de Viena, Christoph Schöborn, ha apuntado que se equivocan quienes creen que de las palabras de Juan Pablo II se deduce la plena compatibilidad entre evolucionismo y cristianismo. A juicio del cardenal austriaco, habría que revisar la aceptación del darwinismo.
"No hay pruebas suficientes para sustentar la teoría de la evolución", explicó Gyertich en una mesa redonda en el Parlamento Europeo. Para él, las especies que sobreviven "son más pobres desde un punto de vista genético que las poblaciones de las que proceden; las mutaciones hacen que las especies no mejoren, sino que se empobrezca su material genético porque permanecen aisladas". El eurodiputado dice hablar con conocimiento de causa porque es profesor y biólogo.
La llegada de ideas de Maciej Giertych al Ministerio de Educación se suma al puñado de iniciativas de corte ultraconservador que defienden sus responsables desde que entraron en el Gobierno el pasado verano, entre las que se incluyen clases de patriotismo. Un sondeo revela que el 92% de los polacos se autodefinen como patriotas. "No es suficiente", lamentan en Educación.
En el Consejo de Europa todavía no salen de su asombro ante la destitución del director del centro nacional de profesorado por difundir un manual en las aulas. El libro, titulado Compass, fue concebido por el Consejo para trabajar con los jóvenes la tolerancia y los derechos humanos. Giertych considera intolerable el capítulo dedicado a la homosexualidad, en el que se propone que activistas gays transmitan a los alumnos sus experiencias.
"La mayor mentira es que dos personas del mismo sexo puedan tener una relación. Esto no puede legalizarse porque destruiría nuestra civilización. El mundo ya vivía sin tolerancia y seguirá viviendo sin ella. Unos maniacos no pueden decidir sobre el futuro de nuestra civilización", escribía el mes pasado Orzechowski en el diario Gazeta Wyborcza. La retirada del manual provocó manifestaciones en las calles, y el secretario del Consejo de Europa, Terry Davis, expresó recientemente en Bruselas su preocupación por "el comportamiento homófobo de las autoridades polacas". Pero no parece que las protestas vayan a modular la deriva educativa de Varsovia, que ahora propone centros de internamiento para alumnos conflictivos o al menos su sometimiento a tratamiento escolar específico.
Esta última propuesta ha ganado cuerpo con un trágico suceso ocurrido en Gdansk. En ausencia de la profesora, un grupo de gamberros desnudó en clase a una niña de 14 años, hicieron como que la violaban y grabaron la barbaridad en un móvil. La niña salió huyendo del aula y, tras entrar en casa, se ahorcó con una comba.
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5 Octubre 2006
Una vaca Opinión en INFORMACIÓN
MARÍA TERESA MOLARES
El pueblo despereza sueños antiguos y modernos acunado por los brazos del río. La historia le ha proporcionado sólidos valores que se manifiestan en sus murallas, sus castillos, sus almenas. Sus habitantes multiplicaron riquezas agrícolas y ganaderas con las que comerciar en el entorno e incluso llegaron a ultramar. Vinos, quesos, leche, maíz, centeno sirvieron de moneda en los intercambios para conseguir el azúcar, la almendra, el café, el cacao. La arquitectura de sus edificios es modesta pero elocuente. Habla de confort y faena, de convivencia y conflictos, de la vida, amores y desamores, riqueza y pobreza, crecimiento y también miseria.
Los años del franquismo, silencio impuesto desde el principio y prolongado durante décadas, estuvieron plagados de enriquecimiento acelerado, contrabando, caciquismo. Pero se mantuvo la múltiple y compleja actividad que alimentó la vida. Mandaron los de siempre. La llegada de la democracia se vivió como un suceso más de los que advienen sin más remedio. Durante treinta años se han repetido las costumbres políticas del lugar. El mismo candidato gana elecciones convocatoria tras convocatoria, bajo todas las siglas del jardín partidario, sin contrincante visible. Preside la Alcaldía cercano ya a la dorada jubilación. Pero el pueblo ha cambiado. El maíz ha dejado de cultivarse, las vacas han desaparecido («sólo queda una vaca» decía el primer edil), el contrabando ya no procede en este mundo de comercio universal desregulado. La pobre y solitaria vaca no consigue consumir todos los vegetales del bajo monte, alimento del fuego, que se convierte así en presa fácil de la especulación inmobiliaria (si no se puede explotar habrá que construir). Los nuevos cultivos, ladrillo y cemento como fuente «inagotable» de riqueza, proliferan mucho más que la población censada, estabilizada entre los ocho mil y los diez mil habitantes. El señuelo de un parque industrial, de un espacio para el almacenamiento portuario a 30 kilómetros del puerto, de instalaciones logísticas, actúa con éxito y pone en marcha estas nuevas «lavadoras europeas» en las que se recicla el dinero criminalmente conseguido. Aún les queda el río, perforado por la extracción de piedra, pero vivo por el inmenso caudal con que todavía consigue llegar al punto de su desembocadura. Es la Galicia rural, que no debe confundirse con agrícola aunque aún queden restos de ella.
En el «Levante feliz», despensa y huerta de la alimentación ¡mediterránea!, también desaparecen los cultivos agrícolas. Al comienzo de este proceso destructor a principios de los setenta, pudo verse en Valencia a un agricultor que cultivaba su huerto rodeado de elevadas construcciones ante las que no se rindió. Quién sabe dónde están ahora su campo y él. Por eso es difícil sorprenderse ante las denuncias por las construcciones ilegales de la Vega Baja del Segura, ya sea en El Hondo o en otros terrenos agrícolas en los que se han mezclado los cultivos antiguos y las nuevas producciones humanas labradas con la sangre y el sudor de indígenas e inmigrados. La juventud lugareña asiste con naturalidad a estos desmanes que conoce muy bien y ante los que no sabe cómo actuar. Anticipadamente envejecidos confiesan que todos están «pringaos» y que nada se puede hacer. Ejercen así la dulce pasividad que han aprendido de la contemplación televisiva, de la pura democracia representativa, del aislamiento pedagógico a distancia y en silencio, característicos del creciente negocio de la educación, en que han crecido.
Quienes aún pueden estremecerse ante la gravedad de estos sucesos, ancianos difícilmente envejecidos, se preguntan con asombro por el futuro de los individuos y de la especie. Se empeñan en actuar, con mejor o peor acierto para evitar un futuro en el que ya no vivirán y en el que la vida debe prevalecer en las mejores condiciones para la especie humana y para todas las especies.
A los alcaldes presentes y futuros, a sus concejales, a sus votantes ocasionales, a los más fieles, de Catral, de Rojales, Almoradí, Pego, Castalla, Alicante... habría que someterlos, someternos, al «duro» trabajo de pensar, a la consecuente necesidad de actuar para frenar el deterioro físico de nuestro entorno, para recuperar la salud moral de la sociedad valenciana, para devolvernos el valor de la política como tarea permanente y universal. A lo mejor así se consigue compañía para la vaca, se produce la multiplicación de las lechugas, y desaparecen las construcciones destructoras para nunca más volver.
Así lo espero, desde la izquierda con amor.
María Teresa Molares es profesora de la Universidad de Alicante. Ex portavoz de EU en el Ayuntamiento de Alicante.
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15 Septiembre 2006
Publica el INFORMACIÓN en su página i19 que han hallado en las inmediaciones de este barrio la muda de una serpiente. Y flamante sale mostrándola el presidente de la asociación de vecinos. Al hilo se queja de las plagas de ratas y ahora de estos "rastreros" animales. Pronto -quizás- inicien una campaña para buscar y destruir a los bífidos, con lo cual darán más posibilidades a las ratas, que son parte de su dieta. Creo que aquí han triunfado las ganas de salir y las de sacarlo. Este barrio, como tantos otros, merece que los esfuerzos de quienes los aman se encaucen por otros derroteros. Pobre serpiente... ¿qué esperas junto al barranco de las Ovejas o junto al parque de El Palmeral?. Hay otras serpientes parlanchinas que sí merecen severos pescozones.
PD: Antonio, seguro que manchan más y son más peligrosos los perros de algunos vecinos que estas pobres serpientes... Ni son venenosas ni atacan al ser humano, a no ser que sea este el que tome la iniciatia, en cuyo caso es legítima defensa.
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24 Julio 2006
De nuevo la carretera me ha hecho pasar un ingrato momento. Todo apunta a que los tres jóvenes dormían sobre un seat ibiza en marcha, han invadido el carril contrario y se han metido debajo de un trailer. Pese a los esfuerzos del conductor del camión por llamar su atención, lo terrible ha ocurrido. Sólo ha sobrevivido el que dormía detrás. Si la historia es así, él podrá corregirla o no. Su hermano era el que conducía. Jóvenes de entre 25 y 35 años. Lo que más me ha impactado ha sido el momento en el que han cargado los cuerpos en la camilla para meterlos en el furgón fúnebre. De nuevo cuerpos sin vida que han dejado de respirar sobre ruedas, sobre el asfalto, en un de aquí para allá que no lo ha merecido..
Bueno, aunque suene a papá, ojito amigos.
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Ha sucedido entre las 7,45 y las 8,00 de esta mañana en la CV 81, entre Banyeres y Bocairent.
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