Publicado hoy 4-7-06 en LA VERDAD
Paraísos militares
El Ministerio de Defensa muestra en un libro los más bellos espacios naturales de los que es titular Campos de entrenamiento, polígonos de tiro y otros parajes de uso militar, entre ellos la Isla Grosa y la Algameca, han preservado su riqueza biológica debido al aislamiento y la protección castrense
ARANTZA PRÁDANOS/COLPISA. MADRID
Zona militar. Prohibido el paso. Se crea o no, esta interdicción, a menudo inquietante para el ciudadano, tiene alto valor ecológico. Ha sido el conjuro que ha preservado la riqueza biológica y paisajística de enclaves únicos en la geografía española. Las Bardenas Reales (Navarra), digno escenario para una película sobre Marte; el archipiélago de Cabrera, donde el Mediterráneo asediado resiste virgen; las dunas de Médano del Loro (Huelva), mecidas por el Atlántico; el mítico monte Teleno (León), hogar de divinidades romanas; las Islas Chafarinas, reserva de las últimas focas monje del Mediterráneo, ojo avizor del continente africano... son parajes con un punto en común. Todos ellos alojan áreas de uso militar donde, por eso mismo, la naturaleza ha podido conservar todo su esplendor.
La paradoja es sólo aparente. «Donde se construía un campo de tiro o de maniobras, no se han construido autopistas, ni bloques de apartamentos, ni centros comerciales», recuerda el presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Carlos Martínez. El desarrollo urbanístico, el turismo, las infraestructuras, la agricultura, la caza... han retrocedido ante los espacios protegidos por el marchamo militar. A cambio, unas pocas veces al año disparos, detonaciones y marchas castrenses perturban la paz de estos lugares. En algunas de estas parcelas, ni siquiera eso porque su utilidad es más estratégica que funcional. En cualquier caso, el balance es positivo. Lo percibe un buen número de especies animales, que se sienten a salvo de la presión humana civil y buscan refugio en áreas de milicia.
«Algo deben de tener los campos militares cuando los naturalistas los rondamos tanto», conviene Miguel Delibes de Castro, biólogo, investigador del CSIC con un sinnúmero de incursiones -«pidiendo permiso o sin pedirlo»- en zonas de control militar para hacer seguimientos de lobos, ginetas, lechuzas, halcones peregrinos, incluso linces en las cercanías de la Estación Biológica de Doñana, de la que fue director.
Delibes de Castro es uno de los doce naturalistas y científicos de renombre -junto a Joaquín Araújo, Benigno Varillas o Juan Luis Arsuaga, entre otros- que glosan la riqueza biológica de estos Espacios Naturales del Ministerio de Defensa, compilados ahora en un libro monumental recién salido del horno. Con prólogos del Príncipe de Asturias y del nuevo titular de Defensa, José Antonio Alonso, incluye fotografías espectaculares de los 33 ecosistemas de gran riqueza ecológica gestionados por el Ejército. Algunos en desuso, como el archipiélago de la Cabrera, primer parque nacional marítimo terrestre de España, y un paraíso de aguas prístinas para la avifauna marina del Mediterráneo. Otros operativos, el campo de maniobras de El Teleno, uno de los mayores y más hermosos, con más de 6.000 hectáreas de superficie; el área de adiestramiento de la Sierra de El Retín (Cádiz), cuajada de alcornoques; el valioso monte mixto mediterráneo -encinar, madroñal, alcornocal, quejigar, etc...- de Cerro Muriano, en plena serranía cordobesa; el campo de las Cumbres del Teide (Tenerife), subido a la cima del país... incluso varios de los yacimientos de Atapuerca, orgullo de la paleoantropología española e internacional se enclavan dentro de la base de Matagrande (Burgos).
Éstos y el resto de los parajes repartidos por 26 provincias son las auténticas joyas de la Defensa, mucho más que portaaviones, fragatas o aviones F-18. Son una bendición para el medio ambiente y, en medio de la ola de ladrillo y edificación que recorre buena parte del país, un verdadero ejercicio de salvaguarda nacional.
«La seguridad, hoy, supone conservar los espacios de la vida», subrayó Joaquín Araujo en la presentación del libro. El naturalista, premio Nacional de Medio Ambiente, reclamó al actual titular de Defensa que el Gobierno «no atienda a los cantos de sirena» para enajenar un patrimonio común irreemplazable. «No los cedan nunca. No los privaticen», pidió. «Ya nos defienden a los ciudadanos así como están». Alonso se comprometió a atender el ruego.
ESPACIOS PROTEGIDOS
Campo de Tiro y Maniobras (CTM) de Cabo Noval (Asturias)
Base General Morillo (Pontevedra)
Base Cid Campeador y CTM Matagrande (Burgos)
Base Álvarez de Castro (Gerona)
CTM El Teleno (León)
Polígono de Tiro Bardenas Reales (Navarra)
CTM de Renedo-Cabezón (Valladolid)
Centro Nacional de Adiestramiento San Gregorio (Zaragoza)
CTM Casas de Uceda (Guadalajara)
CTM El Palancar (Madrid)
CTM Los Alijares (Toledo)
Base de Marines (Valencia)
Archipiélago de Cabrera (Islas Baleares)
Bases General Menacho (Badajoz)
Centro Nacional de Adiestramiento de Chinchilla (Albacete)
CTM de Cerro Muriano
(Córdoba)
Yeguada Militar Finca Las Turquillas (Sevilla)
Estación Naval de la Algameca (Murcia)
Isla Grosa (Murcia)
CT Médano del Loro/Arenosillo (Huelva)
CTM Las Navetas (Málaga)
CTM Álvarez de Sotomayor (Almería)
Base Naval de Rota (Cádiz)
Campo de Adiestramiento de la Sierra del Retín (Cádiz)
Campo de Maniobras de las Cumbres del Teide (Santa Cruz de Tenerife)
CTM Pájara (Las Palmas de Gran Canaria)
Islas Chafarinas (Melilla)
Hay otro que yo sepa en la Sierra del Cid, Elda-Petrer, en Alicante, Junto a la mama del Cid y una hermosa pinada encarada al Palomaret. Espero que siga presrervada así, y todo lo demás también.
Cuando hacen batidas de conejos y perdices, incluso hay un suboficial
En cargado del cuido de la caza Como podéis poner espacio protegido a la Base Naval de Rota.