Puertoamor: TRANSFORMACIÓN DE LA FACHADA MARÍTIMA
INFORMACIÓN 1-10-2006
Los dueños de Puertoamor reiniciarán en un mes las obras ante el mutis del Consell
La concesionaria afirma que la falta de respuesta oficial al nuevo proyecto y el riesgo a perder las indemnizaciones le obligan a construir el puerto de 1979
F. J. BENITO / J. FAURÓ
La mercantil Gestión de Puertos Deportivos, propietaria del 75% de los amarres del puerto proyectado en la Albufereta, y el empresario Juan Ignacio Otamendi, dueño de la concesión, tienen previsto iniciar en las próximas semanas las obras para construir la marina deportiva siguiendo el diseño del proyecto aprobado por el Consejo de Ministros en 1979 y del que este mes se cumplen 28 años de polémicas y sentencias judiciales, todas a favor de los propietarios de los amarres y la concesión.
Las empresas justifican la decisión por la falta de decisión política de un Consell con el que se ha negociado un nuevo proyecto durante los últimos dos años y por el hecho de que en enero de 2007 prescribirá el derecho del empresario Otamendi a cobrar la indemnización económica por la paralización de las obras. El nuevo proyecto cuenta, según sus promotores, con el visto bueno de la Conselleria de Infraestructuras pero falta que el departamento que dirige José Ramón García Antón lo apruebe de forma definitiva. La actuación no deja de ser polémica y su aprobación resulta inoportuna a siete meses de las elecciones autonómicas. En principio, el alcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi, siempre se ha mostrado, en público, reticente al puerto siguiendo las «recomendaciones» de los vecinos de la zona, mientras que la oposición, tanto del PSOE como de EU, lo ha rechazado de plano y el Ministerio de Fomento, que ha mantenido contactos con los promotores, no se ha definido, aunque llegó a publicitar una alternativa considerada inviable por los promotores y la Generalitat.
Otamendi, que en 1991 vendió la mayor parte de los futuros amarres a Gestión de Puertos Deportivos, había llegado también a un acuerdo para transmitirle todas las acciones de su empresa Otachi, titular de la concesión, pero también aquí la sociedad compradora, donde tienen intereses varios conocidos empresarios alicantinos como Fernando Andrés, Juan Ignacio Sánchez Velázquez o el presidente de la Cámara de Comercio, Antonio Fernández Valenzuela, se ha encontrado con la falta de respuesta del Consell. Paradójicamente, la Conselleria de Infraestructuras está de acuerdo, según los promotores del puerto, con el proyecto pero desde junio no ha habido ningún tipo de contacto oficial. La proximidad de las elecciones autonómicas en mayo parece ser la causa de que la Generalitat no quiera mover ahora un asunto controvertido.
Los propietarios del nuevo proyecto sostienen que éste mejora sustancialmente el de Otamendi -incluso han eliminado la posibilidad de construir apartamentos a los que tienen derecho-, es viable ambientalmente y, además, integra al Club Náutico Costa Blanca, que ocuparía una zona independiente en la lámina de agua. Faltaría el visto bueno oficial de la Conselleria de Infraestructuras. Por otro lado, si una vez comiencen los trabajos el Consell decide paralizarlos, no quedaría otro remedio que negociar el rescate de la concesión lo que podría desembocar en una indemnización multimillonaria, algo que no interesa ni a la Administración ni, en principio, a los propietarios del 75% del puerto. El precio de un amarre para embarcaciones de entre cuarenta y sesenta metros de eslora puede alcanzar los 900.000 euros y en la Costa Blanca hay lista de espera. El negocio está asegurado.
Técnicos de la Conselleria de Infraestructuras y de las sociedades Puerto Deportivo de Alicante -propietaria de la concesión- y Gestión de Puertos Deportivos -dueña desde 1991 de la mayoría de los amarres- han negociado en los últimos dos años un nuevo diseño para construir Puertoamor en la bahía de la Albufereta de Alicante. Un proyecto gestado a finales de los años setenta, cuyas obras llegaron a iniciarse en 1980 y otra vez en los noventa, pero paralizado por razones ambientales y por las protestas vecinales. Veintiocho años después, con varias sentencias a favor de la concesionaria y descartada la posibilidad de que el Consell indemnizara a su propietario con unos 42 millones de euros -cantidad estimada por los servicios jurídicos de Otamendi-, el reinicio de las obras vuelve a plantearse.
El nuevo proyecto prevé regenerar la playa y hacer un paseo marítimo
Los promotores suprimen las 180 viviendas de la idea original e integran en Puertoamor al Club Costa Blanca, que desaparecería de su actual enclave
J. FAURÓ / F. J. BENITO
Gestión de Puertos Deportivos S.A., la mercantil que adquirió al propietario de Puertoamor el 75% de los amarres del complejo y promueve desde 1991 el desarrollo de la iniciativa, ha redactado otro proyecto -que altera el original y que está pendiente de aprobación por la Generalitat tras dos años de negociaciones- que incluye la regeneración de 1,3 kilómetros de la playa de la Almadraba, la desaparición de los más de 24.000 metros cuadrados que se ganaban al mar, la construcción de un paseo marítimo y la supresión de los 180 apartamentos permitidos por la concesión aprobada en 1979.
La nueva propuesta de lo que pretende denominarse «Marina Cabo Huertas» presenta numerosas novedades respecto al puerto deportivo cuyas obras podrían iniciarse desde este mismo momento con el permiso vigente. La superficie total (casi 208.000 m 2 ) no varía respecto al proyecto con autorización gubernamental de 1979. Salvo esa circunstancia, el resto de elementos del antiguo Puertoamor presenta modificaciones producto de la evolución de la náutica en los últimos 27 años. El puerto deportivo que Marina Cabo Huertas quiere construir a poco menos de dos kilómetros de la Playa de la Albufereta reduce en 105 el número de amarres del complejo original: de los 689 previstos en la concesión pasaría a 584, contando con que el espacio destinado a atraques en superficie casi se duplica hasta sobrepasar los 51.000 metros cuadrados.
El presidente de la promotora, Juan Ignacio Sánchez Velázquez, explica esta modificación a partir de las metamorfosis registrada por la actividad náutica en cinco décadas. La licencia de Puertoamor contemplaba el atraque de barcos de entre 9 y 15 metros de eslora, probablemente, «lo último en yates» durante la transición. Las mejoras planteadas ahora apuestan por que embarcaciones de hasta 60 metros puedan fondear en sus muelles. Es la fiebre del yate y de una nueva clase adinerada que mide su éxito cuanto mayor es la distancia que separa la proa de la popa. Junto al puerto deportivo clásico, la empresa promueve, más atraques en una marina seca (un hangar náutico con los barcos a cubierto) completamente automatizada y en un edificio cerrado. La adecuación del permiso original incrementa este tipo de amarres a 420, al igual que la superficie «ad hoc», que engorda en 8.862 metros cuadrados más. En total, 13.860 metros cuadrados de marina seca.
Pendiente del permiso definitivo que autorice estos cambios, el planteamiento que los empresarios han hecho a la Generalitat renuncia al añadido inmobiliario que acompaña a la concesión original. El permiso en propiedad de la mercantil Puerto Deportivo de Alicante, sociedad titular de la licencia representada por el empresario navarro Juan Ignacio Otamendi, reserva 18.000 m 2 para la edificación de 180 apartamentos en un enclave privilegiado (y a precio de oro) de la costa de Alicante. En la sucesión de reuniones mantenidas entre la empresa de Sánchez Velázquez y el director general de Transportes, Vicente Dómine, el aparataje inmobiliario del puerto se convirtió en escollo de primer orden para allanar el camino a la hipotética aprobación del Consell al nuevo proyecto. A diferencia de finales de los 70, el siglo XXI no parece la mejor época para plantear construcciones a escasos metros del mar aun disponiendo de todos los parabienes legales. A poca distancia de Puertoamor, la ministra de Medio Ambiente ha puesto el sello de «derribables» a bloques enteros de viviendas levantadas al albur del frenético desarrollo experimentado hace 40 años por la Albufereta y la Playa de San Juan. La puesta al día de Puertoamor ha obligado a sus promotores a renunciar a la construcción de pisos a cambio de que algún día entre por la bocana un yate de 60 metros.
Impacto ambiental
El elemento residencial prueba que la autorización del recinto náutico en tiempos de UCD ha resistido mal el paso del tiempo. Entonces no se exigían informes de impacto ambiental, indispensables ahora en cualquier iniciativa que pueda afectar al ecosistema marino o al área de playa. La manifiesta incompatibilidad de los puertos deportivos y el estado de las playas introduce en la nueva propuesta la regeneración de la playa de la Almadraba a lo largo de 1,3 kilómetros. Los estudios de batimetría efectuados por la empresa Proes, especializada en diseños arquitectónicos con riesgo afección al medio ambiente, y por otras compañías requeridas por los promotores, aconsejaron la instalación de un dique semisumergido a escasos metros del puerto que permita controlar las corrientes y evite que la playa desaparezca. De los casi 100 millones de euros previstos para la construcción del complejo y de otras obras ligadas al mismo, 80 se reservan al área náutica y 20 a la regeneración de la playa y al trazado de un paseo marítimo de casi dos kilómetros de longitud con inicio en la Albufereta. Los arquitectos e ingenieros de Proes aseguran que tanto la disposición de los espigones como la función del dique semisumergido garantizan la supervivencia de las playas, principal argumento de oposición de los no pocos detractores de los puertos deportivos.
Los socios de Marina Cabo Huertas consideraron finalmente otra exigencia no negociable de la Generalitat: la asunción del cercano Club Náutico Costa Blanca, un puerto de pequeño tamaño ubicado a escasa distancia de Puertoamor con concesión administrativa hasta 2010. Los añadidos a la licencia inicial recogen la reserva de 11.000 metros cuadrados destinados a las embarcaciones del Costa Blanca, con quienes, según Sánchez Velázquez ya se ha cerrado a un acuerdo. De aprobarse el nuevo diseño, las instalaciones náuticas del club desaparecerían de su actual ubicación. Otras mejoras introducidas por los promotores consisten en la construcción de un aparcamiento bajo rasante para 377 vehículos; una plaza pública en la cubierta de la edificación; vías de acceso al puerto tanto peatonales como para el tráfico; y la reducción en 43.000 metros cuadrados de la superficie máxima a construir.
Una operación de 12,6 millones que sigue abierta
Gestión de Puertos Deportivos S.A. compró en septiembre de 1991 al adjudicatario de Puertoamor el 75% de los amarres del complejo náutico. Apenas dos meses antes de la paralización del proyecto. De los 702 amarres proyectados en inicio, Gestión de Puertos adquirió 527. En el contrato entre ambas partes se estipulaba también la gestión a partes iguales del resto del muelle, incluidos servicios y áreas comerciales.
El acuerdo se cerró por 12,6 millones de euros (2.100 millones de antiguas pesetas del año 91) condicionados a la ejecución de la obra. Una de las cláusulas del contrato rubricado entre Otamendi y Gestión de Puertos Deportivos, en cuyo accionariado figuran, entre otros, el promotor inmobiliario Fernando Andrés o el presidente de la Cámara de Comercio, Antonio Fernández Valenzuela, contempla que si el adjudicatario renunciara a ejecutar el proyecto, será la otra mercantil quien lo lleve a a cabo.

ivan dijo
Me parece increible que en una ciudad como alicante se quiera construir un puerto de estas condiciones destrozando de esta manera la playa de la albufereta y la almadraba ademas del daño que haria a la zona del cabo.
Señor Luis diaz Alperi no permita q se construya esta berracion en nuestra ciudad.
14 Diciembre 2007 | 04:00 PM