Sobre la vida y la muerte, la sostenibilidad y la corrupción
«Esta sociedad sólo puede soportar hasta un cierto grado de corrupción»
Luis del Val (Zaragoza, 1944) estuvo ayer en Elche para impartir la conferencia inaugural de las II Jornadas de Cultura de la Salud, impulsadas por el hospital de Elche, y que en esta ocasión llevan por título «La muerte y el morir». El escritor y periodista reflexionó sobre la muerte desde el punto de vista poético, pero también habló de cómo hacer un urbanismo sostenible en la costa, y de la patología más llamativa que ahora afecta a nuestro país: la corruptela.
J. M. GRAU INFORMACION
ué hace Luis del Val en Elche hablando nada más y nada menos que de la muerte
Exacto, qué hace un chico como yo en un sitio como éste... pues hablar de algo que la sociedad en muchas ocasiones quiere esconder. Amor y muerte son cuestiones fundamentales que van íntimamente ligadas, lo que ocurre es que hablamos mucho más del eros que del tanathos. Y la muerte también está relacionada con la reproducción y el instinto de conservación. La muerte, en definitiva, es un acto muy importante y vivimos en una sociedad que quiere esconderla. Hemos pasado de una etapa en la que en la muerte se organizaba todo un ritual y se agasajaba a los amigos que te visitaban, a la actual en la que queremos que la muerte esté en el tanatorio, en el hospital, pero no en casa. Se ha vuelto algo más funcional, se esconde y eso no es propio de una sociedad ética. Yo, en la charla - que tras la entrevista impartiría en el Centro de Congresos de Elche - hablaré de cómo han visto y tratado la muerte los poetas. Como dice el poeta, a la muerte hay que mirarla de frente... Sí. El hombre es el único ser vivo que es consciente de que va a morir, y eso es algo inquietante, el hombre tiene la servidumbre de la angustia existencial, y esa angustia ha existido siempre y le intenta dar respuesta a través de la filosofía y la religión. A mí me gustaría enterarme de que me muero, porque al igual que en el teatro, el último acto tiene mucha importancia. Ojo, pero no confundir con sufrimiento. ¿Y qué hacemos con los que se quieren morir Si es un acto volitivo, y es razonado y conoce las consecuencias, pues hay que dejarlo morir, pero sin llegar a la eutanasia interesada. Volvamos a asuntos más terrenales. Usted es asiduo a nuestra tierra y conoce el urbanismo que se está prodigando. ¿Cómo observa las imparables construcciones ante el mar y en lo que no es ante el mar Las cosas tienen que crecer, pero no hay que poner murallas de hormigón al Mediterráneo. En la costa de Túnez, las edificaciones no pueden ser más altas que las palmeras, por lo que las localidades están arropadas por lo verde, y eso sí es desarrollo sostenible. Y ahora, además, de la construcción a la corrupción parece que sólo haya un paso... Y me preocupa, porque al igual que el cuerpo admite cierta cantidad de veneno y lo asimila, la sociedad puede soportar cierto grado de corrupción, pero cuando esto es excesivo, cuando se puede llegar a pensar que desde el estudiante, hasta el que hace fotocopias o el que es ayudante de cátedra es corrupto, ya sabemos qué pasa, que una sociedad se desfleca, se rompe. Por último, hágame una crítica constructiva del periodismo actual. Hemos perdido nervio, curiosidad, estamos demasiado atrapados en el sensacionalismo y falta responsabilidad. En este país hay muchas personas que tienen mucho que decir y pocas tribunas en las que hablar, mientras que hay gente que le sobra tribunas y no tiene tanto que decir.
