«Es urgente hacer algo porque el futuro del planeta depende de todos»
CLUB INFORMACION
Guillem Ramis, miembro de la Carta de la Tierra, expone los principios del documento por un desarrollo sostenible
ÁFRICA PRADO
La Tierra es nuestra casa, vivimos un momento crítico y la decisión es nuestra. Es urgente que hagamos algo porque el futuro del planeta depende de todos», señaló Guillem Ramis, maestro de escuela y miembro asociado de la Carta de la Tierra, que el pasado viernes expuso en el Club INFORMACION los principios básicos de este movimiento fundamentado en una declaración de principios que tienen como eje el desarrollo sostenible en una sociedad justa y pacífica.
Ramis, en una conferencia organizada por la Mesa Interreligiosa de Alicante, recordó que la Carta de la Tierra, documento aceptado por la Unesco en el año 2000, es «una llamada de atención sobre nuestra responsabilidad con el planeta» ante el calentamiento global de la Tierra. Según el especialista, la sociedad española se encuentra en la actualidad una fase de «concienciación» ante los efectos negativos de este fenómeno, «estamos despertando ahora, ya se ve que hay un problema y sabemos que debemos poner remedio», tras una primera fase derrotista de pensar que «pase lo que pase, vamos a seguir así» y antes de reclamar un cambio radical del sistema de vida, que sería la tercera fase.
Guillem Ramis explicó que, aunque se están dando algunos pasos por mejorar la situación desde algunos gobiernos, «éstos no son suficientes ni se adoptan todas las medidas que serían necesarias. ¿Donde están las energías alternativas, por qué no se ponen en marcha », al tiempo que se esforzó por transmitir un mensaje realista y no catastrofista de la situación mundial, con el convencimiento de que «sólo se puede cambiar si los ciudadanos nos damos cuenta y presionamos a los gobiernos para convencernos de que el mundo es de todos y no podemos echarlo a perder».
El miembro de la Carta de la Tierra incidió en la necesidad de hacer un esfuerzo educativo por transmitir los valores de respeto y responsabilidad con el planeta, insistió en que «otro mundo es posible y es necesario» y recordó la máxima de que « mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo».
