Achavo la granizá...
Tela, en estos momentos el barrio de La Florida está cubierto de una capita de granizo inusual. Y tan inusual. Los vecinos -y yo- no recuerdan nada igual en lustros. Han sido alrededor de 30 litros por metro cuadrado en una hora. Las palmeras con hielo, los coches y las aceras blancas. Desde el puente Rojo esto parece Islandia (alaaaaaaaaaaaaa, bueno, parecido.)
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Publicado el 1-2-07:
El aire frío en las capas altas causa un fenómeno que no se daba en dos décadas
La última granizada en Alicante se remonta al 7 de septiembre de 1984
A. PRADO INFORMACIÓN
La concentración de una bolsa de aire muy frío en niveles altos de la atmósfera, unido a la humedad por la proximidad del mar y del viento de Levante, provocó ayer que la tormenta de intensidad fuerte muy localizada en la ciudad de Alicante descargara en 45 minutos 30 litros por metro cuadrado de lluvia y granizo, un fenómeno que no se daba en la capital desde el 7 de septiembre de 1984, según datos del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante.
La bolsa de aire frío, que arrastraba el resto del temporal de nieve y lluvia de los últimos días, seguía estando a temperaturas muy bajas, circunstancia que, en situación de tormenta y por el aire húmedo de niveles bajos, causa el granizo, según explicaron desde el laboratorio alicantino y desde el Centro Meteorológico Territorial de Valencia.
El responsable del laboratorio, Jorge Olcina, apuntó que la granizada de hace dos décadas fue incluso más intensa que la de ayer, aunque ésta se ha producido en invierno, siendo más frecuente en primavera. La anterior tormenta de granizo en el campo de Alicante se registró el 9 de diciembre de 1970.
El granizo también se dejó ver levemente durante unos minutos en Banyeres, Ibi y algunos barrios de Alcoy, así como en la autovía de El Campello a Villafranqueza.
A los 30 litros por metro cuadrado registrados entre las 16.50 y las 17.40 horas de ayer se añaden los 8 litros caídos en la madrugada anterior, que, sumados al resto de lluvia registrada desde el día 1 elevan a más de 45 los litros por metro cuadrado contabilizados en el mes de enero en Alicante. Según apuntó el responsable del laboratorio, Jorge Olcina, con esta cifra se duplica la media pluviométrica del mes de enero de las últimas décadas, que en Alicante se sitúa en 20 litros, aunque no supera la marca de enero del pasado año, en que se registraron 92 litros por metro cuadrado. Cabe recordar que, aunque se han producido tormentas fuertes con anterioridad, la última gran tromba de agua que provocó inundaciones y cuatro muertos, con 270 litros registrados en un día, se remonta al 1 de octubre de 1997.
El Laboratorio de Climatología, al igual que el Centro Meteorológico, descartaron que la situación atmosférica originada ayer tuviera relación con el fenómeno de la gota fría, que se produce en otras épocas del año, y coincidieron en que la tromba de agua y granizo estuvo muy localizada en la capital de la provincia y en las inmediaciones, con precipitaciones más leves en otros puntos de la provincia, que no superaron los 10 litros por metro cuadrado, salvo el pluviómetro próximo a Petrer, que registró 17, según el Centro meteorológico
Las precipitaciones de la última semana de enero en la comarca de la Vega Baja han proporcionado un alivio al campo, con 71,6 litros registrados en Catral, 61,8 litros en Almoradí, 53,6 en Pilar de la Horadada o 49 en La Murada, entre otras localidades. En Elda también se registraron 6,3 litros entre el martes y ayer.
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Una tormenta de granizo cubre Alicante de blanco en menos de una hora
La tromba de agua provoca varios accidentes de tráfico con daños materiales, fallos de semáforos y retenciones en las calles de la ciudad
INFORMACIÓN
L a mayor tormenta de granizo caída sobre la ciudad de Alicante en los últimos 22 años formó ayer tarde un gran manto blanco, como si se tratara de la nieve, sobre gran parte del casco urbano y algunas partidas rurales como Rebolledo o Bacarot. La granizada llegó acompañada de treinta litros de agua por metro cuadrado que cayeron en sólo cuarenta y cinco minutos, lo que provocó el colapso de las calles de la ciudad, sobre todo en la zona comprendida entre el polígono de San Blas y Urbanova.
Sobre las cinco menos diez de la tarde, coincidiendo con la hora de salida de los colegios, comenzó a descargar la fuerte tromba en forma de lluvia y de granizo que se fue acumulando hasta alcanzar capas de más de diez centímetros e incluso veinte en pedanías como Bacarot, según afirmó el representante de la Federación de Asociaciones de Vecinos de las Partidas Rurales de Alicante (Favepra), Jaime Gonzálvez. Afortunadamente los granos de hielo fueron de pequeño tamaño, lo que evitó que provocara daños a personas o vehículos.
Los principales problemas se centraron en el tráfico, que quedó colapsado, a pesar de que algunos conductores regresaron en cuanto pudieron con los vehículos a sus garajes ante el temor al granizo y a las avenidas de agua. Pese a ello, como es habitual cuando llueve, más ciudadanos de lo habitual hicieron uso del coche, lo que contribuyó a agravar el caos.
La mayor acumulación de agua se produjo en la avenida de Elche, cerca de la confluencia con la avenida de México, lo que obligó a cortar uno de los carriles a la circulación y provocó una larga cola. Allí se tuvieron que desplazar los bomberos para desatascar los sumideros de las alcantarillas donde se había producido el embalse de agua.
Sobre las siete de la tarde también se registraron varias retenciones en la Gran Vía en dirección Norte, en la avenida de Dénia en sentido Valencia, o en Alcalde Lorenzo Carbonell.
A este caos contribuyó el hecho de que, como también suele ocurrir en la ciudad de Alicante cada vez que llueve fuerte, varios cruces semafóricos y las farolas de algunas calles dejaron de funcionar.
Por su parte, fuentes de la Policía Local comunicaron que durante la tormenta se produjeron varios accidentes, aunque sólocon daños materiales. No obstante, vecinos del Bacarot relataron que una furgoneta volcó en el camino viejo de Elche debido a la placa de hielo que se formó sobre la calzada al aplastar el granizo los vehículos.
Además de la intervención en la avenida de Elche, el Parque de Bomberos de la ciudad tuvo que realizar otras intervenciones relacionadas con las precipitaciones, debido a que se acumuló agua en algunos locales comerciales, como uno situado en el paseo de Joan Fuster, en la zona de Babel, y también en alguna vivienda.
Las obras antirriadas afortunadamente funcionaron ya que un lugar como la Rambla, donde antes solían registrar inundaciones durante tormentas como la acaecida ayer, en esta ocasión no sufrió avenidas importantes de agua.
Tampoco se produjeron problemas importantes en la zona de La Sangueta, según indicaron vecinos de la zona, aunque agregaron que la noche anterior sí soportaron un apagón de varias horas. También el presidente de la Asociación de Vecinos de Urbanova, Jesús Gómez de Villavedón, apuntó que en esta playa y en Arenales del Sol permanecieron sin suministro eléctrico al menos cuatro horas en la pasada madrugada.
Fuentes de Iberdrola explicaron que se rompió un aislador de una línea aérea de media tensión. El corte del suministro afectó a unos dos mil clientes aunque, según la compañía, al cabo de una hora se había conseguido realimentar el cable y devolver el suministro a la mayoría de los clientes, mientras que hubo 500 que no recuperaron el servicio hasta que se consiguió reparar los daños, cuatro horas después
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Elche registra el mes de enero más lluvioso desde hace 58 años
En cuatro días se han recogido en el casco urbano un total de 69 litros por metro cuadrado y hay que remontarse hasta el año 1949, cuando hubo 91 litros, para hallar una cifra mayor.
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El Algar vuelve a brotar
Las lluvias permiten elevar 80.000 metros cúbicos al pantano de Guadalest y otros 50.000 al Amadorio
V. ZARAGOZA INFORMACIÓN
L as lluvias caídas en los últimos días en la comarca de la Marina Baixa han hecho fluir las fuentes del Algar y la Font del Arc, en Sella, donde ayer se registraban del orden de los mil litros por segundo en la primera y 400 litros en el manantial de Aitana sur. Las precipitaciones han dejado a lo largo del pasado mes de enero registros que van desde los 77 litros por metro cuadrado en Tárbena, a los 33 recogidos en la zona del pantano de Guadalest. En la última noche la lluvia caída en los distintos puntos de la comarca se situaba entre los 15 y los 16 litros por metro cuadrado. Estas precipitaciones han sido altamente beneficiosas tanto para la agricultura como para el aumento de las reservas hídricas de la Marina Baixa que garantizan el abastecimiento a las poblaciones.
Los dos embalses situados en la Marina Baixa mantenían al día de ayer unas reservas totales superiores a los trece millones de metros cúbicos, 5,5 de ellos embalsados en el pantano del Amadorio y 7,8 hectómetros cúbicos en el pantano de Guadalest.
Los distintos puntos de medición diseminados por la comarca han recogido durante el mes de enero, 61 litros en la zona del Amadorio, 33 en Guadalest, 73 en el Algar y 77 en Tárbena. En la zona del litoral se han obtenido registros de 71 litros por metro cuadrado en Alfaz del Pi.
Las últimas precipitaciones han originado que se pongan en marcha todos los sistemas de bombeo para aprovechar al máximo los caudales que han proporcionado las lluvias y permitir su almacenamiento. De este modo, desde la estación de bombeo del Algar se están elevando del orden de los 80.000 metros cúbicos diarios hasta el pantano de Guadalest, y desde el embalse del Mandem, en el término municipal de Altea, que recoge las escorrentías que fluyen por los cauces de los ríos Guadalest y Algar se elevan al Canal Bajo del Algar unos 50.000 metros cúbicos diarios de agua que se trasladan hasta la cuenca del Amadorio, a través de la elevación del río Torres, según indicaron ayer fuentes del Consorcio de Aguas de la Marina Baixa.
En lo que respecta a la agricultura, el agua caída durante los últimos días permite ahorrar un riego en un momento clave para los cultivos de la comarca. En esta época está terminando de cuajar el fruto del níspero y están a punto de empezar las labores del último aclareo del producto que ha quedado sobre el árbol, tras una primera selección, aún en flor. La lluvia permitirá poder seleccionar de cada brote el fruto con mayor vigor.
En lo que respecta a los cítricos, la campaña de recolección de algunas variedades está a punto de concluir. Para la maduración y aumento del calibre de la «valencia late», una de las más abundantes en los campos de la comarca, la lluvia ha sido altamente benficiosa.
